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Tejer derechos para salvar vidas

 JUKUWA ´IPAMAAJATÜ AA ´IMAJIRAWAA

Lo que orienta el cuidado de mi alma y de mi cuerpo

 

 

ANTÜSHII JIAY

Bienvenidos

 

Con este saludo ancestral, se inició el recorrido de Verónica Simán, representante del  Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA - Colombia al departamento de La Guajira en el mes de septiembre de 2021; una visita que permitió escuchar y conocer, en primera persona, las experiencias de lideresas y adolescentes del territorio, al tiempo que fortaleció el diálogo con el gobierno local, agencias de la ONU y organizaciones sociales para el trabajo coordinado en beneficio de las comunidades más vulneradas.

 

UNFPA, en su trabajo por ´no dejar a nadie atrás´, extendió su respuesta humanitaria a este departamento desde el año 2020, para contribuir, de la mano del Gobierno Nacional, las autoridades locales, agencias hermanas del Sistema de las Naciones Unidas y las comunidades, a la mitigación de la crisis humanitaria que se presenta en el departamento y que se intensificó durante la emergencia sanitaria declarada por la COVID-19.

 

En 2020, 393 personas fueron beneficiarias de acciones de prevención, mitigación y atención a la violencia basada en género y 1.335 mujeres, incluyendo mujeres indígenas, accedieron a atención en salud sexual y reproductiva.

Tejiendo saberes para salvar vidas

 

“Quiero tomar mis propias decisiones sobre mi cuerpo”

Johana, una joven wiwa, quiere ser lideresa, aprender y poder ayudar a otras mujeres de su comunidad.

 

El pueblo Wiwa asentado en Riohacha, La Guajira, es una comunidad sobreviviente al conflicto armado que durante la visita, a través del diálogo y el tejido tradicional, compartió con la misión sus conocimientos y saberes sobre cuidados ancestrales para niñas y mujeres, así como el desafío de preservar su lengua y costumbres.

Como parte del trabajo de UNFPA en la región, esta comunidad ha recibido Kits Dignidad[1], adaptados desde un enfoque étnico, e información que salva vidas y sus mujeres, de forma voluntaria, participan en diferentes procesos para el reconocimiento de sus derechos sexuales y derechos reproductivos y la prevención y respuesta a las violencias de género.

 

EKIRAJAWAA JÜNAIN E´IPAA JE ATAPARA

Lo que me permite a mí, conocer el autocuidado de mi cuerpo y mi piel

 

Asimismo, la comunidad del asentamiento Potrerito Playa del pueblo Wayuu, ubicado en Riohacha, hoy cuenta con mayor información para el ejercicio de sus derechos sexuales y derechos reproductivos, y a través del círculo de mujeres y diálogo de saberes acompañados por UNFPA, identifica rutas y acciones para prevenir y mitigar la violencia de género. Allí, adolescentes y jóvenes conversan con propiedad sobre la menstruación y el autocuidado, un tema que sigue siendo tabú en muchos lugares de Colombia y el mundo.

UNFPA implementa en sus acciones y atención el enfoque étnico, reconociendo la diversidad y promoviendo valores como el respeto a los pueblos ancestrales, por ello, ha desarrollado metodologías de la mano de las comunidades que han permitido adaptar kits dignidad de acuerdo a las poblaciones a las cuales son entregados, así como elaborar materiales comunicativos que salvan vidas en lenguas propias.

 

Unidas por una vida libre de violencias de género

 

27 mujeres, entre indígenas, afrodescendientes, migrantes y de comunidades de acogida, participan en los espacios seguros promovidos por UNFPA en La Guajira[1]; ellas se han formado como lideresas comunitarias para conocer y ejercer sus derechos sexuales y derechos reproductivos, e identificar y mitigar riesgos de violencias basadas en género, así como apoyar acciones de prevención y respuesta a este tipo de violencia. Estas mujeres, con el apoyo de UNFPA, replican los  conocimientos adquiridos en sus comunidades, alcanzando así a más personas.

 

Algunas de estas lideresas participan en la campaña de comunicación humanitaria CON TODOS LOS SENTIDOS, en la cual las mujeres que hacen parte de procesos con UNFPA son protagonistas, comparten sus realidades, desafíos y aprendizajes al  vivir en territorios de emergencia humanitaria.

Belzaida es una de las lideresas activas en estos espacios, para ella, pertenecer al grupo ha sido muy importante para su vida y comunidad, “estoy muy agradecida con UNFPA, porque gracias a estos conocimientos podemos llevar nuestras voces a las comunidades para disminuir las violencias de género, para hablar de menstruación con niñas y adolescentes, y es muy bueno contar con la ayuda de las profesionales para todo lo que se genera en violencia basada en género y ayudar a adolescentes, mujeres y niños”.

 

“Hoy soy una mujer empoderada, y mi comunidad es una comunidad wayuu, no es fácil para muchas mujeres, entonces hemos tratado de dar mucha información, talleres, sensibilizamos. Hemos remitido casos pero ya no se ve tanto porque tratamos de hacer nuestro encuentro de mujeres, hemos podido conocer nuestro cuerpo y nuestros derechos. Gracias a UNFPA hoy soy una mujer luchadora, por mis dos hijos, por mi familia, y así quiero que sean todas las mujeres hoy en día”. Emmaly, lideresa Wayuu.

 

Durante la misión, Verónica Simán adelantó diálogos con autoridades locales y otras agencias del sistema de Naciones Unidas y organizaciones sociales para identificar desafíos y presentar la respuesta de UNFPA en el Departamento, “para mí ha sido muy valioso poder hacer un recorrido, viendo de primera mano la situación, la realidad de los municipios, de las mujeres en particular, y el acompañamiento que desde UNFPA estamos dando en el territorio, por ello reafirmamos nuestro compromiso de continuar trabajando de la mano con las autoridades del departamento y de las lideresas comunitarias en la promoción de la salud sexual y reproductiva, y contribuyendo para la materialización de los proyectos de vida de mujeres, adolescentes y jóvenes”, aseguró Simán.

 

UNFPA Colombia, trabajando con todos los sentidos por las mujeres, adolescentes y jóvenes en la Respuesta Humanitaria.

 


[1] Los espacios seguros promovidos por el UNFPA, son lugares en los que niñas, adolescentes y mujeres se sienten física y emocionalmente protegidas y donde se realizan actividades que les permiten socializar y reconstruir redes sociales. Allí reciben apoyo psicosocial, refuerzan capacidades que les permiten enfrentar situaciones de violencia basada en género (VBG) y obtienen información sobre temas relacionados con los derechos de las mujeres, la prevención de VBG, la salud y los servicios disponibles.

 


[1] Los  Kits Dignidad hacen parte de nuestras estrategias para sensibilizar frente a las violencias basadas en género (VBG), brindar información oportuna y apoyar a las mujeres con insumos básicos de higiene y protección.