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Las mujeres tienen derecho a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad

Mayo 28 - Día Internacional para la Salud de las Mujeres

 

Bogotá, mayo 28  de 2021. En esta fecha conmemorativa para las mujeres, resaltamos su derecho a la salud y a la autonomía corporal, que significa tener el poder y la capacidad de elegir, proteger y cuidar el cuerpo[1], y el derecho a poder decidir por sí mismas, sobre cuándo recibir información y acceder a servicios de salud sexual y reproductiva integrales sin discriminación; así mismo, poder disfrutar de la salud sexual y reproductiva es imprescindible para su autonomía y la garantía de derechos que aseguran la integridad física y mental de las personas[2].   

 

Sin embargo, esto no ocurre para la mayoría de mujeres, algunas cifras relacionadas con salud sexual y reproductiva llaman la atención, por ejemplo: en el mundo cada día cerca de 830 mujeres fallecen por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto[3], una de cada tres mujeres puede llegar a sufrir violencias relacionadas con agresiones físicas y sexuales en algún momento de su vida[4]. En Colombia, el embarazo adolescente y la maternidad temprana afectan directamente los ingresos y la participación de las mujeres en el ámbito laboral. En 2018, solo el 13,8% de las adolescentes que fueron madres, consiguió continuar sus estudios a nivel (técnico, tecnológico, universitario y postgrado).[5]

 

Sumado a lo anterior, la pandemia por Covid-19 complejizó los desafíos en derechos sexuales y reproductivos y en salud sexual y reproductiva aún más; las medidas de confinamiento, el miedo al contagio y la prioridad de los servicios de salud por contener la pandemia sin estrategias para atender las necesidades en salud sexual y reproductiva, atención a gestantes, a mujeres víctimas de VBG, servicios de anticoncepción, entre otros, que son vitales para la salud y la vida de las mujeres.

 

Las muertes maternas prevenibles, las necesidades insatisfechas en anticoncepción y las violencias basadas en género siguen estando entre los principales retos que tienen los Estados para la garantía de derechos. Así mismo, para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible - ODS, incluyendo la meta 5.6, que consiste en asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, y los derechos sexuales y reproductivos que abarca cuatro grandes ámbitos: atención materna, anticoncepción y la planificación familiar, educación sexual integral y la información en la materia, y los servicios de salud y bienestar sexuales, aspectos pertinentes para garantizar el derecho a la autonomía corporal. (SWOP 2021).

 

De acuerdo con el Estado de la Población Mundial 2021, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA -, las mujeres de poblaciones desplazadas a la fuerza o que viven en zonas de postconflicto se ven más afectadas por las perturbaciones de los sistemas de salud, las dificultades para acceder a la atención sanitaria, las violencias y prácticas nocivas como el matrimonio forzado e infantil. Además, factores como una débil o inexistente institucionalidad en algunos lugares y la seguridad, los cambios en los roles tradicionales de género y las limitaciones a la libertad, la cultura de impunidad, la pérdida de capital económico y social, e incluso, las ideologías extremistas, afectan notoriamente la vida, salud e integridad de esta población[6].

 

Frente a lo anterior, el llamado es a asegurar el derecho a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva, y reducir las inequidades que existen para la garantía de este derecho, especialmente para mujeres indígenas, afrodescendientes o que se encuentran en las zonas rurales del país, o en las zonas más pobres tanto de áreas urbanas como rurales.

 

Desde UNFPA resaltamos la importancia de redoblar esfuerzos para asegurar el acceso a la salud sexual y reproductiva de forma integral que incluye, acceso a anticoncepción e información, servicios vitales en materia de salud sexual y reproductiva, y empoderamiento de mujeres, adolescentes y niñas para tomar decisiones informadas acerca de sus cuerpos y sus vidas.