Comunicado de prensa

61% de la juventud rural colombiana es pobre; transformar la educación es un imperativo para revertir esta situación

13 Agosto 2019

Bogotá, agosto 12 de 2019. Considerando la importancia de las y los jóvenes, hoy se celebra el Día Internacional de la Juventud, una fecha en la cual el Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA - refuerza su llamado a los diferentes actores de la sociedad para continuar los esfuerzos en inversión hacia este grupo poblacional. No obstante el panorama descrito, de manera general, los jóvenes de hoy tienen un mayor nivel educativo, son más abiertos a cambiar de lugar de residencia, conocedores de la tecnología y conscientes de sus derechos. Estos atributos nos permiten albergar grandes esperanzas para el futuro. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para que puedan ejercer sus derechos plenamente.

En 2016 las tasas de asistencia escolar en la enseñanza secundaria fueron bajas, especialmente en las zonas rurales (59,5% para los hombres y 68,8% para mujeres); si bien el país ha avanzado en lograr una mayor cobertura (96,4%) y calidad (SIMAT, 2017), existen aún brechas importantes para llegar a las zonas y las poblaciones más vulnerables. Igualmente, se estima que el 20,8% de los jóvenes ni estudian ni trabajan (29,7% entre las mujeres y 12% para los hombres). Estas brechas son mayores en las mujeres jóvenes. Uno de los factores que la explica es el embarazo en la adolescencia, cuyo porcentaje es de 17,4% (ENDS 2015), y representa la segunda causa de deserción escolar y es considerado un determinante de la pobreza por su impacto no sólo en las mujeres, sino en sus familias y comunidades.  

La educación de calidad es un derecho humano que debe estar al alcance de todas las personas. También es un impulsor de la equidad y la movilidad social, y un factor determinante en la búsqueda de una fuerza laboral calificada y productiva, un componente necesario para el crecimiento económico. La educación contribuye de manera importante al aprovechamiento del bono demográfico y permite proteger y sostener los logros alcanzados en el ámbito del desarrollo a medida que las sociedades envejecen.

La Estrategia de Juventud del Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA - “Mi Cuerpo, Mi Vida, Mi Mundo”, está completamente alineada con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, al igual que con la Estrategia de las Naciones Unidas, Juventud 2030, que tiene como objetivo aumentar las acciones a nivel global, regional y nacional para satisfacer las necesidades de los jóvenes, contribuir al ejercicio de sus derechos y aprovechar su potencial como agentes de cambio.

Por lo anterior, el UNFPA está comprometido a respaldar a las personas jóvenes en su búsqueda decidida por ser escuchados, además de ayudarles a tomar decisiones vitales para su futuro. Ese compromiso es parte de la promesa más amplia de las Naciones Unidas en el sentido de no hacer “nada para las juventudes sin las juventudes”.

Para el UNFPA, trabajar con las y los jóvenes es una responsabilidad establecida en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo - CIPD -, en su Programa de Acción más allá del 2014, y el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. La visión de UNFPA es crear un mundo en donde cada joven pueda tomar sus propias decisiones y disfrutar de sus derechos.

Desde el UNFPA, se abordan las problemáticas que aquejan a los jóvenes en muchas áreas del desarrollo y que los alejan del goce pleno de sus derechos. Desde aquellas a las que dan respuesta los servicios de salud sexual y reproductiva amigables para adolescentes y jóvenes, pasando por el empoderamiento de las adolescentes, hasta el liderazgo juvenil y el desarrollo de políticas de juventud. En este sentido, implementamos una Iniciativa Regional denominada 165 millones de razones para invertir en adolescencia y juventud. El desarrollo sostenible solo puede ser alcanzado a través de la inversión para los jóvenes y garantizar sus derechos.

Por último, concluir la educación secundaria es esencial para una transición exitosa y segura de la adolescencia a la vida adulta. Esa educación debería ayudar a todas las personas adolescentes a comprender y poder exigir sus derechos, incluidos aquellos relacionados con la salud sexual y reproductiva. Las políticas públicas de educación necesitan materializar el compromiso explícito de reducir las desigualdades, en especial, las de género.

Mayores Informes:

Diego Muñoz
Asesor de Abogacía y Comunicaciones
Fondo de Población de las Naciones Unidas - UNFPA -
dmunoz@unfpa.org
Cel.: 301 398 76 24