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Día
Mundial de la Lucha contra el SIDA
1°
de diciembre de 2005
Mensaje
de Thoraya Ahmed Obaid
Directora
Ejecutiva del UNFPA
Hoy,
Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, es el
momento de rendir homenaje a los millones de personas
de todo el mundo que se han pronunciado y han hablado
honesta y abiertamente acerca del VIH/SIDA.
Es
hora de reconocer a las mujeres, los hombres y los jóvenes
que han quebrado el silencio, el estigma y la discriminación
que rodean al SIDA. Es hora de homenajear a todas las
personas que han hecho gala de compasión para
con quienes sufren y han contribuido a proporcionarles
el tratamiento y el apoyo que necesitan para sobrevivir.
Y
es hora de encomiar a los líderes de comunidades
y países que han promovido acciones para, ante
todo, prevenir la infección con el VIH. Abordar
el VIH/SIDA significa abordar simultáneamente
la prevención, el tratamiento y la atención.
Si hay algo que hemos aprendido a lo largo de los años,
es que la pandemia requiere una respuesta integral y
coordinada que promueva y respete los derechos humanos
y vincule el VIH/SIDA con la salud sexual y reproductiva.
En
este Día, es importante centrar nuestra atención
en las medidas que sabemos dan buenos resultados y galvanizar
un mayor compromiso político y más recursos
financieros en apoyo de esos fines.
Sabemos
que un tratamiento eficaz del VIH prepara el terreno
para una más eficaz prevención de la infección
con el VIH. El objetivo, en última instancia,
debe ser lograr el acceso universal a la prevención,
el tratamiento y la atención.
No
obstante, actualmente sólo una persona de cada
cinco posee los conocimientos y los medios para prevenir
la infección. Y la dura realidad es que, pese
a los adelantos ya logrados, este año casi cinco
millones de personas se agregaron a los infectados y
que las mujeres y los jóvenes son afectados desproporcionadamente.
No
lograremos contrarrestar la propagación del VIH/SIDA
a menos que se intensifiquen el alcance y la escala
de las medidas de prevención del VIH. Las estrategias
deben involucrar a todas las personas afectadas – incluidos
los jóvenes, que cada año constituyen
más de la mitad de los nuevos casos de infección
en todo el mundo – y responder a las realidades que
éstas enfrentan.
Si
una epidemia local es impulsada por el trabajo sexual
o el uso de drogas por vía endovenosa, entonces
las estrategias deben responder a esos comportamientos.
Si la epidemia se transmite por vía sexual, entonces
la abstinencia, el aplazamiento de la primera experiencia
sexual, la reducción del número de compañeros
sexuales y un mayor uso sistemático de condones
masculinos y femeninos, son todos factores que desempeñan
importantes papeles.
En
muchos países, el matrimonio y la fidelidad de
las esposas no han protegido a esas mujeres contra la
infección con el VIH. Para que las acciones preventivas
tengan éxito, deben complementarse con medidas
para involucrar a los hombres, propiciar que adopten
comportamientos más responsables y promover y
proteger los derechos humanos de todas las mujeres.
Todos
juntos, debemos ampliar los adelantos ya logrados e
intensificar la lucha para conquistar el VIH/SIDA.
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